Relación económica contemporánea Perú-China en el contexto regional

Se ha convertido en lugar común argüir que en los últimos lustros se observa un desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial (Novak, F. y S. Namihas, 2017). Parte de esa creciente gravitación es explicada por el ascenso de China y es imperativo conocer las implicancias de este ascenso en el relacionamiento de la región latinoamericana y caribeña con China y entre esta última y el Perú en particular. En este ensayo planteo que la relación entre el Perú y China entre el 2001 y el 2021 se ha fortalecido de manera importante, fundamentalmente en la esfera económica.

En primer lugar, un poco de contexto global. Según Lee (2020), en esta década 2020 las economías de Asia serán más grandes que el resto de las economías globales combinadas, algo que no se ha visto desde el siglo XIX. El 2001 China ingresa a la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo cual acelera su integración a las cadenas de suministro globales.  Otro dato, la participación porcentual de China respecto al mundo en PBI medido en USD corrientes ha crecido sustantivamente (año 2001: 4%; año 2020: 17%). Hoy con China como segunda potencia económica vivimos un proceso de creciente intensificación de la globalización económica o una etapa superior de ella.  

En un plano más amplio, una epidemia persistente combinada con profundas pérdidas de empleo, una recesión prolongada y una carga de deuda sin precedentes inevitablemente creará tensiones que se convertirán en una reacción política, pero contra quienes aún no está claro (Fukuyama, 2020). Asimismo, el uso del internet, la digitalización de la información y el crecimiento de las redes sociales y la competencia por liderar los sectores de la IV revolución industrial son variables insoslayables.

En segundo lugar, China, como una gran potencia global, tiene como uno de sus objetivos de política exterior ampliar sus zonas de influencia, ser reconocida como superpotencia mundial y crear plataformas de cooperación en las que ejerza control. Para la región de América Latina y el Caribe (ALC) en particular, China posee una estrategia integral1El documento “China´s policy paper on Latin America and the Caribbean” fue publicado en 2008 y actualizado en 2016.que incluye la promoción de la multipolaridad, relación de amistad y cooperación y los cinco principios de coexistencia pacífica (respeto mutuo, no agresión, no injerencia, igualdad y beneficio mutuo, coexistencia pacífica) enunciados por Zhou Enlai. Queda preguntarse e indagar si la región tiene una estrategia de proyección hacia China.

En tercer lugar, veamos cuál es la caracterización de la relación entre América Latina y el Caribe y China en el periodo de análisis. De acuerdo con Novak y Namihas (2017), desde el 2001 se experimenta la quinta etapa del desarrollo de las relaciones entre nuestra región y China caracterizada por la diversificación y la profundización a velocidad y amplitud nunca antes vistas. Más aún, como señala Niu (2017), desde la crisis global de 2008 China presta más atención a las economías emergentes y gana espacio en términos relativos frente a EE.UU. y Europa.

En general, coincido con la posición de Novak y Namihas de que las relaciones entre China y ALC se están fortaleciendo, son complejas, notablemente asimétricas y fundamentalmente económicas. La asimetría también es una característica que menciona el profesor Aquino (2019). De esta manera y sobre este tablero, paso a poner ejemplos del fortalecimiento de la relación económica entre el Perú y China.

En los últimos 20 años, las relaciones Perú-China se han fortalecido de manera continua y acelerada. Desde el 2010 se tiene un vigor un Tratado de Libre Comercio (TLC), el 2013 la relación se eleva a la categoría de socios estratégicos integrales y en abril de 2019 el Perú se une a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés). Además, se cuenta con un Diálogo Estratégico sobre Cooperación Económica y el referido TLC está en proceso de optimización.  A nivel multilateral, ambos países pertenecen al foro dinámico del APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation) que tiende a la formación del Área de Libre Comercio del Asia Pacífico si se complementa con el RCEP2Regional Comprehensive Economic Partnership.

El Perú en este periodo ha ido aumentando sus grados de diversificación de mercados de exportación e importación, así como sus fuentes de inversión extranjera y China ha sido un jugador de primer nivel. El reto, similar a otros países de la región, consiste en diversificar los productos de exportación que en la actualidad hacen ver al Perú como fuente de materias primas (minerales, principalmente) y mercado para envíos de manufacturas. Particularmente los mercados agroindustriales y el comercio digital parecen tener un potencial muy prometedor en China debido a la transformación a una economía de más consumo y con las clases medias crecientes que se continúan promoviendo en el XIV Plan Quinquenal 2021-2025 aprobado en las sesiones conjuntas de la Asamblea Popular Nacional y la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino en marzo pasado. Cabe mencionar que en la actualidad el Perú provee arándanos, uvas de mesa, paltas, quinua y langostinos, los cuales se verán propulsados aún más por la creciente sofisticación de la clase media china y el impulso de los superfoods de parte del Perú.

Otra plataforma a aprovechar para los agentes económicos peruanos es la Exposición Internacional de Importación de China (CIIE) promovida por el propio presidente Xi Jinping y cuya edición inaugural fue en 2018. La misma, que convoca a más de 150 mil compradores tanto locales como extranjeros de más de 100 países, ofrece amplias oportunidades a las empresas de todo el mundo para acceder al enorme mercado chino y explorar negocios. Es cierto que China es el principal socio comercial del Perú, pero podría añadirse valor agregado y mayor calidad a los intercambios para así consolidar los vínculos económicos.

En materia de inversiones, es importante que se superan los desafíos burocráticos, de seguridad y de recursos humanos a fin de que las inversiones chinas puedan fluir hacia el Perú con mayor velocidad. Para ello, se requiere ir actualizando los capítulos de inversión de los TLC o encontrar mecanismos propios para generar incentivos a la inversión china. En un contexto en el que los países avanzados imponen más controles a la inversión china, las oportunidades son para las economías emergentes como ALC. En los últimos años, las tensiones geopolíticas entre China y EE.UU. y Europa han permitido que economías como Vietnam o Bangladesh3Robinson, Gwen (2018)se beneficien de la tercerización de algunas fábricas hacia estos territorios.

Felizmente, el Perú supo atraer inversión china en el último quinquenio siendo dos ejemplos sobresalientes la construcción del megapuerto de Chancay, capitales de Cosco Shipping y Volcan, y la adquisición de Luz del Sur por parte de China Three Gorges. Con estos emprendimientos, es posible decir que tanto en la región como en el Perú hay un interés enorme de China en temas no solamente tradicionales y extractivos (agricultura, energía y minería), sino también en infraestructura, finanzas (las sucursales en Lima de bancos estatales como Bank of China y ICBC) y otros sectores.

No obstante estos ejemplos positivos, tanto el Perú como China aún no aprovechan todo el espectro y potencial de cooperación bilateral y aquel existente en la BRI. Un proyecto concreto en el marco de ella ayudaría al esfuerzo de desarrollo nacional en materia de conectividad, particularmente infraestructura de transporte multimodal, así como en la promoción de la ciencia y la innovación. Particularmente con respecto al sector de infraestructura, Chen y Pérez (2013) señalan que las inversiones relacionadas en LAC pueden atraer capital y conocimientos técnicos para las economías receptoras. Sobre esto último, y aprovechando los históricos contactos migratorios, se debe impulsar aun más los intercambios estudiantiles, académicos y culturales.

En conclusión, la relación económica bilateral se ha fortalecido de manera acelerada; no obstante, la complementariedad económica aún no se aprovecha cabalmente. Con visiones y objetivos claros de parte del Perú, se pueden fortalecer los mecanismos existentes en el campo de la cooperación, el comercio y las inversiones.  Una mayor cercanía económica es más posible, realista y pragmática que en los campos políticos o militares, dado el contexto convulso entre las dos grandes potencias globales. Sumado al escenario de recesión global debido a la pandemia, las economías emergentes endeudadas, estancadas y con pocos recursos económicos pueden girar a China que está ávida de colocar sus recursos y la región de ALC, en particular el Perú, debería consensuar en cómo tratar con China y sus entidades económicas.

Este año es auspicioso y las coincidencias históricas no podrían ser mejores. El 2021 se celebra el bicentenario peruano, los 50 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas y el centenario del Partido Comunista Chino (PCCh). Este es un contexto ideal, en tanto lo permita la pandemia, para los intercambios y contactos políticos de alto nivel, tanto a nivel gubernamental como para las relaciones entre partidos políticos, que fortalezcan la confianza mutua y que permitan a los agentes económicos dinamizar sus vínculos de negocios.

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    El documento “China´s policy paper on Latin America and the Caribbean” fue publicado en 2008 y actualizado en 2016.
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    Regional Comprehensive Economic Partnership
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    Robinson, Gwen (2018)

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    El documento “China´s policy paper on Latin America and the Caribbean” fue publicado en 2008 y actualizado en 2016.
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    Robinson, Gwen (2018)