Los acuerdos entre Argentina y China ¿Qué lugar ocupa el ambiente y qué rol juega el Fondo Monetario Internacional?

María Marta Di Paola
María Marta Di Paola es magíster en Relaciones Económicas Internacionales (UBA). Licenciada en Economía y Administración Agraria (UBA). Directora del área de Investigación de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), donde ha realizado tareas desde 2009, especializándose en los últimos años en involucrado en el análisis y el impacto de las inversiones chinas.

La República Popular China es un aliado estratégico fundamental para el crecimiento económico de Argentina. Sin embargo, con el fin de incrementar las inversiones, se prevén acuerdos de adquisición directa y condiciones preferenciales para empresas de origen chino, lo que genera recelos por la simplificación de procedimientos. Asimismo, la necesidad de inversión y recuperación económica frente al nivel de deuda muestra un vínculo entre el acuerdo Stand By firmado con el Fondo Monetario Internacional y los acuerdos con China.

Introducción

La República Popular China (RPC) es uno de los principales socios políticos y comerciales de Argentina, siendo un aliado estratégico fundamental para el crecimiento económico nacional. Esta sinergia se da gracias a una complementación de demandas, el país asiático requiere de bienes naturales para su proceso de modernización mientras que Argentina requiere de financiamiento para sostener su economía.

En ese marco, la alianza entre la Argentina y el gigante asiático es la historia de un matrimonio arreglado: seguro no es perfecto, pero a ambas partes se les figuró como estratégico y necesario. Hoy la RPC es un aliado fundamental para nuestro crecimiento económico nacional. ¿Pero a costa de qué y quiénes?

Con el fin de incrementar las inversiones, estos acuerdos prevén adquisición directa y condiciones preferenciales para empresas de origen chino, lo que genera recelos por la simplificación de procedimientos (por ejemplo, la evaluación de impacto ambiental o instancias de participación ciudadana) y licencias sociales, a la vez que resulta un beneficio para los capitales chinos frente a cualquier otro tipo de inversión.

Imagen: Gobierno de Argentina
Imagen: Gobierno de Argentina

En la 13ª Cumbre de Líderes del G20, presidida por nuestro país y realizada en Buenos Aires, en diciembre de 2018, Argentina y China firmaron más de treinta acuerdos por un total próximo a los US$ 22 000 millones que involucran siete provincias. En esencia, profundizan nuestro patrón de inserción en el comercio internacional: somos un histórico proveedor de materias primas de origen agropecuario y de minerales como el litio, siempre con un bajo valor agregado.

Manteniendo así el nexo con una balanza comercial con China deficitaria, dato que adquiere mayor relevancia al considerar que se trata de nuestro segundo socio comercial en importancia, después de Brasil.  Pero las complicaciones e implicaciones domésticas de esta agenda sinoargentina van mucho más allá de una balanza comercial negativa, concentrada en productos principalmente de origen agropecuario, en particular con China, por ejemplo, hoy en día receptora del 90% del poroto de soja exportado por nuestro país.

El estrechamiento en los lazos bilaterales es parte de la extensión de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (One Belt, One Road por su nombre en inglés) buscando una mayor integración de los mercados mundiales, del latinoamericano al chino, extendiendo la Asociación Estratégica que actualmente enmarca las relaciones bilaterales entre ambos países, vínculo que solo Argentina detenta en la región de América Latina (CERA, 2019).

En pos de ello, ambos países (durante el Segundo Foro de la Iniciativa realizado en abril de 2019) buscan desarrollar acciones conjuntas generando condiciones propicias de inversión.

En este contexto, China también se comprometió a realizar una revisión de la sostenibilidad de la deuda contraída con los países de bajos ingresos, así como también fortalecer mecanismos anticorrupción, sobre todo para las empresas estatales que actúan en países con baja calificación crediticia.

Los acuerdos firmados entre Argentina y China

En el Plan de Acción Conjunta las partes acuerdan cooperar en la definición de áreas y proyectos prioritarios, enmarcados en el Plan Quinquenal Integrado China-Argentina para la Cooperación en Infraestructura. Además, se dedicarán a crear las condiciones favorables para la cooperación en inversiones entre las empresas de áreas como la energía, minería, electricidad, agricultura, ganadería, pesca, infraestructura, entre otras. Ambos países se comprometen a otorgar asistencia a las empresas de la otra parte en materia legislativa para favorecer las inversiones.

En línea con esto último, existe mucha incertidumbre acerca de cómo se realizará, pues existen reiteradas situaciones de violación de la normativa nacional, en materia socioambiental y de derechos humanos; no solo en el marco de nuestro país sino también en inversiones de capitales chinos a lo largo de América Latina. Tal es el caso de las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa en el río Santa Cruz, donde no se ven respetados los derechos de las comunidades indígenas de la zona, incumpliendo el proceso de consulta previa, libre e informada, adoptada por nuestro país a través de la ratificación del Convenio 169 de la OIT. El proceso de consulta comenzó luego de iniciada la obra. Máxime cuando, resultado de los vínculos establecidos, también se comenzó a negociar la construcción de la represa Portezuelo del Viento, en la provincia de Mendoza con una inversión estimada entre USD 500 y 800 millones.

Foto: Kstudio/Freepick
Foto: Kstudio/Freepick

Lo más importante a destacar en materia de financiamiento es el swap financiero acordado entre China y Argentina. El Banco Central y el Banco de la República Popular de China firmaron un acuerdo suplementario del intercambio de monedas por 60 000 millones de yuanes (USD 9000 millones), complementando lo ya acordado en 2017, y sumando un monto total de 130 000 millones de yuanes, lo que equivale a USD 19 000 millones. Esto representa más del 45% de las reservas del Banco Central de la Nación. Esta herramienta, utilizada desde el año 2012, es un medio para brindar estabilidad a las reservas del Banco Central de la República Argentina.

El Fondo Monetario Internacional ¿cómo juega?

En el marco de la primera Revisión del acuerdo stand by que firmó el Gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en junio de 2018, se mencionó el swap financiero firmado entre el Gobierno nacional y el China Development Bank. En particular, en Argentina “descansa” el 61% de los créditos internacionales otorgados por el FMI (CESO, 2019), el cual avanzó con los préstamos hacia el país a pesar de ciertas irregularidades, como la falta de un estudio del impacto del crédito y la capacidad de repago de la economía nacional que debía realizar el Banco Central de la República Argentina.

En el Primer Informe de Revisión del Acuerdo (FMI, 2018) se destaca el acuerdo financiero (swap) firmado entre Argentina y el gigante asiático mencionando la importancia de “acordar un aumento del apoyo presupuestario de otras instituciones financieras internacionales y tratar de aumentar la línea de canje con el Banco Popular de China (en USD 9000 millones)” monto que finalmente coincide con el valor de negociación cerrado durante las reuniones del G20 en Argentina.

Argentina atraviesa una compleja situación de la deuda externa, que representa más del 90% del producto bruto interno (PBI) (ME, 2020), siendo la de mayor ratio en el ámbito regional. Para 2018 esta ratio era de 77% en Brasil, 50% en Brasil y 34,5% en México, según datos de la CEPAL (2020). En este contexto, los acuerdos bilaterales con China se inscriben como una alternativa financiera al FMI ante escasez de reservas y dando un rol de importancia a los bancos nacionales de desarrollo, como el de China, en la ejecución de obra pública.

Por tanto, lejos de reducir los problemas de dependencia, estos adquieren otra dinámica y otros protagonistas. A modo de ejemplo, el Banco Central de la República Argentina incluyó el yuan como activo de reserva internacional desde octubre de 2014, mucho antes del reconocimiento del yuan como moneda de uso internacional por parte del FMI, pero toma esta decisión a la luz de la necesidad frente al acuerdo del swap financiero firmado con la República Popular de China.

¿Y el ambiente? Bien, gracias.

La omisión de aspectos ambientales en los convenios y acuerdos firmados entre ambas naciones genera preocupación, sobre todo en un contexto de ausencia de salvaguardas de algunas de las instituciones financieras chinas –como el Banco de Desarrollo Chino– y de debilitamiento del marco regulatorio ambiental nacional.

En algunos de los convenios y acuerdos se menciona la importancia del cumplimiento de la legislación nacional, pero sobrevuelan dudas sobre si Argentina está institucionalmente preparada para este tipo de acuerdos y sobre si la legislación provee un marco adecuado para regularlos, no solo en términos ambientales sino también de transparencia y acceso a la información.

Otra de las características de esta última oleada de convenios fue la proliferación de acuerdos firmados de manera bilateral con los Gobiernos provinciales. La división de competencias indica que la estructura administrativa e institucional provincial está encargada de cumplir la función de policía ambiental, pero surgen interrogantes acerca de su capacidad y poder de negociación.

El desarrollo de proyectos e iniciativas debería contemplar los requerimientos ambientales de la normativa vigente y atender la participación de la sociedad en los procesos. Sin embargo, es evidente que muchos de ellos podrían ocasionar daños graves al ambiente, además de promover situaciones de tensión y conflictividad social como en el caso de las represas sobre el río Santa Cruz, proyecto que avanza aun ante la falta de consulta previa a las comunidades originarias, como ya fuera mencionado.

Palabras finales

En el ámbito nacional, nos llama a seguir de cerca la evolución de las relaciones con China, en particular, dado su rol de importancia para la economía nacional en un contexto de necesidades frente a la recuperación económica. Por ejemplo, frente a la proliferación de convenios firmados de manera bilateral con los Gobiernos de las provincias, se abre el interrogante sobre la capacidad de la estructura administrativa e institucional provincial para realizar la función de policía ambiental.

Los acuerdos con China, así como el endeudamiento con el FMI, profundizan el rol de Argentina en el comercio internacional como proveedor de materias primas de origen agropecuario y minerales de bajo valor agregado

Finalmente, es evidente que la relación bilateral Argentina-China es atravesada por las necesidades económicas, dejando de lado las cuestiones ambientales y sociales, las cuales son un mero esbozo en el vínculo sinoargentino. Y este vínculo, al igual que el endeudamiento con el FMI, no hace más que profundizar el rol de inserción de Argentina como proveedor de materias primas, principalmente del sector agropecuario y mineral, con un bajo valor agregado que profundiza el modelo de extracción basado en los bienes naturales.

Todo esto acontece cuando en América Latina existe una tendencia generalizada a retroceder en estándares de protección cívica, con debilitamiento de salvaguardas en instituciones financieras tradicionales y el surgimiento de bancos de desarrollo nacionales con escasos compromisos por sobre el marco regulatorio nacional. Nuestro país no es la excepción y la importancia de China para el crecimiento político y comercial argentino resulta tan innegable como el hecho de que, en esta relación bilateral, las necesidades económicas son el eje estructural; las cuestiones ambientales y sociales, parecen ser un mero aspecto decorativo.

 

Bibliografía citada

CEPAL. (2020). Indicadores: saldo de la deuda pública en porcentaje del PBI. CEPALSTAT. Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Recuperado de https://cepalstat-prod.cepal.org/cepalstat/tabulador/ConsultaIntegrada.asp?idIndicador=1240&idioma=e

CERA. (2019). En contacto con China. Instituto de Estrategia Internacional. Cámara de Exportadores de la República Argentina. Nº 134, noviembre de 2019. Recuperado de  http://www.cera.org.ar/new-site/descargarArchivo.php?idioma_code=es&contenido_id=4985

CESO. (2019). Un año en el fondo. Informe Económico Mensual VI. Junio 2019. Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz. Recuperado de https://www.ceso.com.ar/informe-economico-mensual-no-vi-junio-2019

FMI. (2018). First review under the stand-by arrangement. Reporte País No. 18/297. Octubre de 2018. Fondo Monetario Internacional. Recuperado de https://www.imf.org/~/media/Files/Publications/CR/2018/cr18297-ArgentinaBundle.ashx

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