Inversiones chinas en América Latina y El Caribe. Coexistencia pacífica ¿imaginario o realidad?

Autores:

Joel de Souza 
Contador Público Nacional (UNER). Diplomado en Gestión de Proyectos (UTN, Buenos Aires). Coordinador del Proyecto “Development finance institutions and their impacts in Latin American; the case of Argentina” dentro de Fundación CAUCE: Cultura Ambiental – Causa Ecologista; donde efectúa trabajos de investigación referidos a: Hidrovía Paraná-Paraguay, la Actividad Portuaria de Argentina, el BID y sus políticas ambientales y sociales, Inversiones Chinas en Latinoamérica y su trasfondo, entre otros.
Verónica Samek 
Licenciada en Ciencia Política (UNR). Parte del equipo de Fundación CAUCE: Cultura ambiental - Causa Ecologista, donde ha realizado análisis de actores y sus injerencias en los impactos ambientales - económicos - políticos del vínculo Argentina-China, la Hidrovía Paraná-Paraguay y sus impactos e importancia para Argentina y la Cuenca del Plata, entre otros.
Analizar las relaciones China-América Latina y El Caribe nos abre a interrogantes que debemos plantear respecto a la soberanía de los bienes naturales: ¿existe una cooperación real entre China y los países de la región? ¿las inversiones, el financiamiento y los acuerdos comerciales permiten la libertad de acción de los gobiernos latinoamericanos?

Si bien las relaciones de China con los países de América Latina y El Caribe (ALC) datan de antaño, de acuerdo con los procesos y coyuntura de cada país a lo largo de los años (guerras civiles, reformas, representación a nivel internacional, revoluciones culturales, etc.), las relaciones diplomáticas se concretaron principalmente en la década del 70, con casos como el de Argentina, México, Brasil, Venezuela y Perú, entre otros1Grupo Regional sobre Financiamiento e Infraestructura. Diciembre 2019. “El Rol de América Latina y El Caribe en la Iniciativa de la Franja y la Ruta y la Estrategia Política de China hacia la Región.(GREFI, 2019). Situación aparte, la constituyó Cuba que desde su revolución comunista comenzó a relacionarse fuertemente con el gigante asiático.

Desde esos comienzos hasta la actualidad, las relaciones de China con ALC se han ido fortaleciendo, diversificando y profundizando. Las vinculaciones no sólo se dan en el ámbito del comercio (económico), sino también en cuestiones políticas, financieras, sociales y culturales de los países en desarrollo de la región. Así es, que en este siglo XXI, y más precisamente en los últimos años, China se ha convertido en un actor determinante en la escena mundial; incluso ganando cierta ventaja sobre Estados Unidos respecto a su papel de socio principal de la región.

Tras su apertura al ámbito internacional, China se ha basado en los cinco principios, definidos junto a la India en 1954, de la Coexistencia Pacífica: el respeto a la soberanía e integridad territorial de cada país (vinculado al conflicto de inserción y posicionamiento como nación en el mundo, ya que disputa aún con Taiwán, en algunos países, el reconocimiento de la representación internacional del Estado); la no agresión; la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados; la igualdad en las relaciones y el beneficio mutuo. Estos principios fueron la base manifiesta de la formación de las relaciones con los países de ALC, y con los cuales se fundamentan la mayoría de las políticas que se planifican y ejecutan en la actualidad.

En el último Documento sobre la política de China hacia América Latina y El Caribe2Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China. Año 2016. El anterior y primer documento sobre estas cuestiones se publicó en el año 2008.se ven plasmados los principios antes mencionados, donde se describe a la región como “una maravillosa tierra y fuerza relevante para preservar la paz y el desarrollo del mundo”, indicando su meta de “…formar una comunidad de destino que se desarrolle tomándose de la mano”, “…en igualdad y beneficio recíproco hacia un desarrollo común”, siendo “…todos los países, grandes o pequeños, fuertes o débiles, ricos o pobres, miembros iguales de la comunidad internacional”, y exponiendo como objetivo último el “…acercamiento de corazón y amistad entre los pueblos de China y ALC en aras de hacer aportes a la convivencia armoniosa de las diversas civilizaciones del mundo”.

Ahora bien, ¿China cumple realmente los principios proclamados en sus relaciones con América Latina y El Caribe? Teniendo en cuenta que con el paso de los años ha ganado protagonismo en las estructuras institucionales internacionales como la ONU, la OMC, y más recientemente en similares estructuras de ALC: Mercosur, Unasur, Alianza del Pacífico, CELAC, y en instituciones de financiamiento y crédito de la región como la CAF y el BID.

Frente a esta pregunta, en este artículo abordaremos algunas particularidades de Argentina y su agroindustria, y los objetivos de las inversiones chinas en relación a ALC.

Caso particular. China y la agroindustria argentina

El modelo económico argentino se fue conformando, estableciendo y centrando, a través de los años, en consonancia con la diversidad geográfica y la cantidad de bienes naturales que se encuentran en el territorio. Los suelos son extremadamente fértiles en la mayoría de las provincias y se ajustan a cualquier producción agrícola y ganadera, entre muchas otras. Argentina representa una de las mayores áreas agrícolas del mundo, hace más de un siglo se la conoce como el “granero del mundo”, lo que sintetiza el modelo agroexportador de integración mundial y acumulación local basado en un fuerte desarrollo agropecuario.

Argentina produce y exporta productos agroindustriales, con un nulo o bajo grado de elaboración como: soja, maíz, sorgo, girasol y trigo, por el lado de las oleaginosas, entre otros granos; carnes: bovina, aviar y porcina; y productos con algunas transformaciones industriales como el aceite de soja crudo, harinas vegetales, pellets de oleaginosas, leche en polvo, azúcar a granel y alimentos finales; entre muchos otros productos. Y en contraparte, importa meramente productos industriales: maquinarias, tecnología, bienes destinados al sector del transporte y las telecomunicaciones, entre otros.

En un país con un comercio internacional de estas características, donde los bienes naturales se convierten en recursos económicos a explotar: ¿Qué lugar ocupa China actualmente?

China y Argentina son complementarios. El país asiático, con más de 1.400 millones de habitantes, tiene como principal condicionante la insuficiencia alimentaria de su mercado, ya que para alimentar cerca del 20% de la población mundial sólo cuenta estimativamente con un 8% de los suelos arables del mundo. Asimismo, a partir de su crecimiento exponencial en muchos ámbitos, en las últimas décadas se ha posicionado como una de las dos economías mundiales más fuertes (la otra es EEUU). Tanto es así, que es el único país que durante la pandemia COVID-19 ha logrado signos positivos respectos a su crecimiento económico.

Argentina y toda ALC, por su parte, concentran la producción alimentaria mundial al contar con territorios vastos en bienes naturales, pero la región está condicionada por economías débiles, en vías de desarrollo, traducidas en las necesidades de financiamiento e inversiones, bajo contextos socio-culturales en constante conflicto. Un escenario identificado y estratégicamente aprovechado por la política internacional de los mandatarios chinos.

Para reflejar la relación de China con el sector agroindustrial, argentino y de ALC, podemos exponer los siguientes datos3Viola H. y Muruaga Olguin N. – Consejería Agroindustrial Embajada de Argentina en la República Popular de China. Julio de 2020. “Análisis del Comercio Agrícola de China en 2019”referidos al año 2019. Dentro de los 20 países que proveen mayormente a China de productos agrícolas se encuentran Brasil, Argentina, Chile y Uruguay; asimismo, respecto a la soja y sus derivados -principal producto agrícola que importa China-: Brasil (1), Argentina (3) y Uruguay (5) integran el top 5 de proveedores junto a EEUU (2) y Canadá (4). A su vez, en los siguientes productos en orden de importancia para China, como la carne bovina y la madera, en ambos productos en sus distintas variantes, los países latinoamericanos tienen gran participación. Para el primer caso, Argentina y Brasil se disputan el primer lugar, y para el segundo caso, Argentina en el último trienio ha dotado de grandes toneladas de madera al mercado de muebles chino4En la mayoría de las cadenas logísticas de estos productos, China se encuentra empleando o negociando algún proyecto de infraestructura, a fin de participar en la definición de los costos de los mismos..

Centrándonos en Argentina, el 89% de las exportaciones que efectuó en 2019 hacia China se corresponden con productos agroindustriales, siendo los principales: soja, carne bovina, camarones y langostinos, aceite de soja, aceite de maíz, carne aviar, maderas, sorgo, vino y algodón, entre otros. Mientras que las importaciones se relacionan a: maquinarias para la industria de la construcción y la fabricación, turbinas, reactores, grúas y máquinas de carga, aparatos y materiales eléctricos, circuitos de redes de telecomunicación, automóviles, entre otros. En los últimos años, China ha competido con Brasil por el puesto de principal socio comercial de Argentina, ganando actualmente esa pulseada.

Las características de las relaciones comerciales plantean “casi” una dependencia de los mercados de ALC, ya que no sólo se trata de aspectos comerciales, sino que también de inversiones en grandes infraestructuras y otorgamiento de financiamiento por parte del Estado chino y sus instituciones financieras internacionales como el Banco de Exportaciones e Importaciones (Eximbank Chino), el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB), el Banco de Desarrollo de China (CDB) y el Banco de Desarrollo de los BRICS, entre otros; que se reciben con requerimientos particulares y preferenciales, y en muchos casos conflictivos para con las comunidades locales y sus culturas.

La injerencia de las inversiones chinas en América Latina y El Caribe

En las últimas décadas la inversión china en la región se ha expandido drásticamente, al punto que pareciera (aunque no es así) que son los únicos capitales extranjeros que desembarcan aquí. En Argentina, por ejemplo, uno de los países de peor performance en atracción de inversión extranjera del mundo, el financiamiento e inversión china para infraestructura crece de manera constante involucrando principalmente proyectos energéticos (plantas nucleares, parques eólicos, complejos hidroeléctricos y extracción de litio) y de transporte (vías férreas, autopistas, otros). En ALC, la cuestión es similar, teniendo predominancia las actividades extractivas de distintos minerales, los complejos gasíferos y la inversión en exorbitantes proyectos de transporte (subtes, ferrocarriles y carreteras).

Entonces, los acuerdos comerciales que se celebran, las inversiones y el financiamiento que llegan desde China a ALC, ¿cumplen los principios de la coexistencia pacífica y propician el acercamiento de corazón y amistad entre los pueblos? Esta es la cuestión central. La respuesta, claramente, es no, generalmente no lo hacen.

Los acercamientos de China con la región provienen de una estrategia de ascenso pacífico de tal país, con objetivos y fines totalmente provechosos para sí en cuanto a la mantención de su modelo interno de capitalismo de estado con rasgos chinos5Aramberri Julio. Septiembre 2015. La China de Xi Jinping. Para entender a China.: “…son las empresas públicas las que desempeñan un papel estructural de primer orden y en torno a ellas gira el resto del sistema. Son de propiedad estatal o de otros organismos públicos…” A su vez, el Estado administra y dirige los principales sectores empresariales estratégicos, industriales, financieros y bursátiles, sin dar juego a la complementariedad de decisiones Estado-Mercado, aplicando “…métodos autoritarios en la decisión de objetivos” y en la gestión y selección de personal en los altos escalones.  

Fuente: actualidad.rt.com
Fuente: actualidad.rt.com

China llega a la región con sus inversiones y financiamiento, pero solicitando condiciones preferenciales, como por ejemplo que sus grandes empresas estatales cuenten con exclusividad en los procedimientos de contratación, que se incluya personal chino en los distintos proyectos financiados, y que los mismos se rijan por las normas locales de los países prestatarios, muchas veces muy retrasadas respecto a las del país asiático.

El gigante asiático arriba, bajo sus condiciones, y provoca el incumplimiento de las normas locales de los países de ALC; tanto en las formas y términos en que se efectúan las contrataciones, como en las cuestiones vinculadas a la protección del ambiente y el respeto social y cultural de las comunidades locales. Muchos de los proyectos financiados se realizan en territorios indígenas o ancestrales y en cercanías de áreas que alojan una gran biodiversidad, sumado a la inmensa cantidad de bienes naturales que se extraen del territorio con destino a China. Los suelos de ALC se ven explotados y fuertemente deteriorados por prácticas que el propio gigante asiático tiene prohibidas en su territorio, y los derechos de las comunidades y el personal que participa en estos proyectos, se ven vulnerados totalmente.

Lo que se puede afirmar es que las condiciones en las que se dan los vínculos China-ALC afectan la soberanía de los países menos desarrollados generando dependencia y comprometiendo sus asuntos internos. Los beneficios no son ciertamente mutuos y, por ende, las relaciones no son realmente equitativas, sino que se fundamentan en el imaginario diplomático de todos los acuerdos celebrados.

Como si fuera poco, gran parte de los proyectos de infraestructura en transporte tienen su razón de ser: ganar espacio en la logística de los productos primarios que ALC exporta a China, abaratando sus propios costos de importación y generando empleo para sus pobladores al instar las condiciones preferenciales en sus financiamientos.  En este escenario, donde China está presente en las cadenas productivas y de transporte de nuestros países, y la pretensión manifiesta de extenderse aún más, con ejemplos claros como presentarse a la licitación para la administración de la Hidrovía Paraná-Paraguay y concretar la construcción del Ferrocarril Bioceánico Chile-Argentina: ¿tenemos forma de imaginar y calcular la injerencia de China en el comercio de la región? ¿Podríamos afirmar que existe una relación simétrica y de mutuo beneficio?

En definitiva, entendemos que hay algunos aspectos en los cuales las políticas económicas de ALC deberían prestar atención: fortalecer las capacidades internas; no facilitar la corrupción; hacer respetar los derechos de las comunidades y los territorios; velar por la transparencia y el acceso a la información y la participación ciudadana respecto a estos financiamientos, entre otros. Empezar a plantearnos y abrir el debate acerca de las dependencias que se generan en las operaciones con China, para proyectarnos como socios reales del país asiático, en condiciones mucho más igualitarias, tanto bilaterales como regionales, lo cual sería un primer y gran paso.

  • 1
    Grupo Regional sobre Financiamiento e Infraestructura. Diciembre 2019. “El Rol de América Latina y El Caribe en la Iniciativa de la Franja y la Ruta y la Estrategia Política de China hacia la Región.
  • 2
    Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China. Año 2016. El anterior y primer documento sobre estas cuestiones se publicó en el año 2008.
  • 3
    Viola H. y Muruaga Olguin N. – Consejería Agroindustrial Embajada de Argentina en la República Popular de China. Julio de 2020. “Análisis del Comercio Agrícola de China en 2019”
  • 4
    En la mayoría de las cadenas logísticas de estos productos, China se encuentra empleando o negociando algún proyecto de infraestructura, a fin de participar en la definición de los costos de los mismos.
  • 5
    Aramberri Julio. Septiembre 2015. La China de Xi Jinping. Para entender a China.

Relacionados

  • 1
    Grupo Regional sobre Financiamiento e Infraestructura. Diciembre 2019. “El Rol de América Latina y El Caribe en la Iniciativa de la Franja y la Ruta y la Estrategia Política de China hacia la Región.
  • 2
    Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China. Año 2016. El anterior y primer documento sobre estas cuestiones se publicó en el año 2008.
  • 3
    Viola H. y Muruaga Olguin N. – Consejería Agroindustrial Embajada de Argentina en la República Popular de China. Julio de 2020. “Análisis del Comercio Agrícola de China en 2019”
  • 4
    En la mayoría de las cadenas logísticas de estos productos, China se encuentra empleando o negociando algún proyecto de infraestructura, a fin de participar en la definición de los costos de los mismos.
  • 5
    Aramberri Julio. Septiembre 2015. La China de Xi Jinping. Para entender a China.