El Banco Mundial en el proyecto de exportación de Gas – Perú LNG: Riesgos para la seguridad energética nacional.

Escribe: Diego Saavedra – Especialista Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR)

Las denominadas “recetas” económicas, políticas de ajuste y condiciones de préstamo del Banco Mundial – BM, han orientado y definido el devenir de las políticas económicas en América Latina durante los últimos 25 años. En ese escenario, el BM señala al Perú como uno de sus alumnos más aplicados y ejemplo de éxito. Sin embargo, este “éxito” no ha terminado por manifestarse en beneficios para la mayoría de la población. Por ejemplo, su participación en un sector estratégico como el energético a través del proyecto de exportación del gas de Camisea, denominado Perú LNG, no ha contribuido a garantizar el abastecimiento del mercado interno, ni diversificado o potenciado la industrialización a partir del uso del gas natural. Es decir, no se ha contribuido con la ansiada soberanía energética, la diversificación productiva, ni el cambio de matriz energética. Por ello, es necesario revisar las implicancias de las políticas e incidencia del BM en nuestro país. Y en este caso lo haremos a partir de Perú LNG.

El proyecto Perú LNG se aprobó en el 2005, con el compromiso de exportar un 4.2 TCF de nuestro gas. Este proyecto se diseñó como complementario al proyecto Camisea, buscando que el operador, el consorcio Perú LNG (formado por varias empresas que del consorcio Camisea) pueda recuperar en plazos más cortos su inversión. Bajo la consigna “como el país no estaba listo para el consumo, pues se exporta y ganamos alguna regalía”. El Banco Mundial a través de su brazo comercial, el IFC, otorgó un préstamo de 300 millones de dólares en el 2008, que junto a otro del BID y del Ex – Imbank de EEUU, viabilizaron Perú LNG. Sin embargo, la puesta en marcha de este proyecto ha alcanzado un conjunto de consecuencias negativas para el país.

Adecuaciones normativas que afectan el abastecimiento interno

La Ley 27133 de 1999 garantizaba un “horizonte de 20 años de abastecimiento permanente”. Sin embargo, la presión por generar regalías al Estado y rentabilidad a la operadora, a través de la exportación, terminó en 2005 con su derogación, y la emisión de la ley 28552 que entregaba el lote 56 exclusivamente para la exportación; yosteriormente el DS 050-2005-EM que permitió renegociar el Lote 88 para completar los embarques destinados a la exportación.

Incertidumbre sobre el abastecimiento del mercado local

Al entregar 4.2 TCF para la exportación, Perú LNG compromete casi el 40% de las reservas probadas de Camisea y del país. La última certificación pública la hizo la empresa De Golder ans MacNaughton (dic 2012) una de las cuatro especializadas que los emiten, dando un total de 11.74 TCF[2]; y va creciendo. Si de 11.74 TCF, 4.2 dedicamos a la exportación y 6.04 a nuestro consumo, solo queda un remanente de 1.5 TCF, teniendo en cuenta el crecimiento sostenido de la demanda, la incertidumbre se acentúa.

Y si la idea era exportar para ganar regalías; nuestro gas es vendido a menos de 1 dólar el barril, mientras que la empresa comercializadora lo vende a cerca de 23 dólares. Lo que se repite en el mercado interno, ya que el sector industrial y eléctrico peruano compra el gas de Camisea a cerca de 2 dólares el millón de BTU, y en la exportación se vende a  cerca de 0,51 dólares el millón de BTU. Todo un negocio positivo para el Perú ¿cierto?

Centralización en el uso del gas y poca diversificación

Según la Planificación Energética elaborada por el MINEM, quien consume más gas natural es la generación eléctrica 63%, dejando en un segundo lugar a la industria 25%. Esto se ha ido acentuando en los últimos años, donde la generación eléctrica a partir del gas llega a 48%. Con ello, el ansiado cambio de matriz energético continúa postergado, ya que hemos pasado de una dependencia del diesel al gas natural, reduciendo oportunidad y promoción a alternativas como las energías renovables. Una de las consecuencias se ven en los consumidores domiciliarios que solo alcanzan 1% del consumo actual, con cerca de 255 mil conexiones, cuando en Colombia con 6 TCF (la mitad de nuestras reservas) llegan a 8 millones.

En este escenario la tarea está en la promoción de nuevas fuentes –sobretodo renovables-, así como planificar el uso eficiente del gas, que está demostrado no tenemos garantizado, llevándolo a donde no lo hemos usado, y con ello dinamizar una diversificación productiva que aún avanza lentamente.

Comentarios finales

Se han cometido errores que han dejado al país en una situación delicada respecto a su futuro energético. La caída de los precios de los commodities ha provocado un retroceso en la inversión en exploración. Con poco más del 40% de nuestro gas empeñado para la exportación, la alternativa del sector privado es promover una cruzada por la exploración de gas. Sin embargo, ¿es esa la única salida? Los datos prospectivos hablaban de hasta 3 Camiseas en la amazonía sur, pero los ejercicios de exploración luego de 10 años no han sido satisfactorios, por ende, más exploración no asegura un éxito y la reversión de esta crisis. El deber es revisar nuestras políticas, garantizar la diversificación en el uso del gas, y promover nuevas fuentes, lo que asegure soberanía y seguridad energética.

Los débiles mecanismos de control y monitoreo sobre la exportación, permitió que nuestro gas se “re-exportara”, generando mayor ganancia al operador a expensas de los acuerdos firmados con el Perú. Por ello, es necesario que las Instituciones Financieras Internacionales como el BM, revisen sus condiciones de préstamos y se fortalezca su compromiso con la fiscalización del uso de sus fondos más allá de etapa de cancelación del mismo.

Nuestro Estado contrariamente a quienes dicen que para ser más competitivos necesitamos reducirlo, flexibilizando estándares ambientales y sociales. Debemos fortalecerlo, otorgándole mayor institucionalidad y participación en sectores estratégicos; construyendo un planeamiento estratégico efectivo, con mayor participación de todos los sectores y actores de la sociedad. Así, tendremos un Estado previsible, transparente y eficaz, avanzando hacia la estabilidad jurídica y social que tanto se reclama.

En ese sentido, la relación e influencia del BM en nuestros países debe de dialogar con las dinámicas y expectativas de desarrollo, garantizando fiscalización, transparencia y altos estándares socio-ambientales.


[2]Plan Energético Nacional 2014 – 2025. MINEM.

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